Si alguna vez has dedicado tiempo a buscar el atajo para trabajar menos y lograr más, déjame decirte que no estás solo.
Todos hemos pasado por esa etapa de buscar el truco, la guía, el secreto, etc., para obtener grandes resultados de forma rápida y sin mucho esfuerzo.
De hecho, puedo asegurarte que ya estoy vacunado contra los “gurús” que te venden la idea de hacerte millonario mientras duermes plácidamente en tu cama. Pero también sé, por experiencia propia, que sí existen ciertos atajos válidos en tu camino hacia el éxito.
Uno de ellos es justamente el aprender a solucionar problemas complejos.
Y la mayor ventaja que tienes es que casi nadie quiere resolver este tipo de problemas. Las personas se esconden cuando aparecen, se hacen chiquitas.
Mientras más complejo un problema menos competencia tienes. Porque no cualquiera lo resuelve.
No es como elegir si te pones la camisa negra o la blanca, ese es un problema sencillo (aunque para algunos sea la mayor decisión de su día), sino que se trata de problemas que realmente te ponen a pensar y para los cuales debes considerar varias perspectivas distintas, no solo la tuya.
Enfócate en resolver problemas que te incomoden, que te hagan tener que aprender nuevas habilidades y conectar con nuevas personas.

