¿Alguna vez te has preguntado por qué, si tienes un gran producto o servicio, no vendes más? Si es así, esto te quedará como anillo al dedo.
Es una pregunta que me hice durante años, cuando empecé a ofrecer cosas por mi cuenta. Cuando dejé mi primer trabajo agrícola, vendí asesoría a agricultores de zarzamora y también insumos biológicos, antes del boom que tienen ahora. Además, vendí artículos, reportes y otros contenidos digitales, así como capacitación presencial y virtual, que es a lo que me dedico hoy.
Lo que descubrí, armando el rompecabezas presentado por diversos especialistas de talla mundial en ventas y persuasión, es que la venta es el resultado de un proceso.
Es decir, si no vendes lo suficiente (suponiendo que ofreces un producto o servicio validado), la razón suele ser que tu proceso está fallando, o que simplemente no existe.
Suena complicado, pero no lo es tanto. Si quitas los adornos que suelen ponerle a estos procesos —nombres pomposos y metodologías metidas con calzador— nos queda lo siguiente:
El paso 1 es la comunicación. Aquí debes clarificar tus mensajes mediante un proceso de iteración. Recuerda: tú no eres tu audiencia; lo que para ti es claro, para otros puede ser confuso.
Lo mejor es no pensarlo demasiado y empezar con una serie de mensajes clave sobre tu negocio, que respondan a qué ofreces, a quién, cómo y por qué. Con el tiempo, eso se va ajustando de forma recurrente, hasta llegar a un mensaje suficientemente claro.
Luego viene el paso 2: el marketing. Aquí debes amplificar tus mensajes (ya clarificados). Es decir, hacerlos llegar a la mayor cantidad de personas posible, ya sea de forma orgánica (redes sociales) o pagada (anuncios).
Lo interesante es que un mensaje claro siempre logra mayor alcance que uno confuso, por lo que tus esfuerzos tienden a tener más impacto.
Y por último, el paso 3 es la venta en sí. Como decía, es el resultado, pero lo considero un paso porque consiste en aprovechar mensajes ya clarificados y amplificados, mediante procesos y sistemas que te permitan ofrecer una buena atención al cliente.
De poco sirve, a largo plazo, conseguir clientes que compren una sola vez y no regresen porque no sintieron una atención adecuada.
En fin. Este es, a grandes rasgos, el proceso más simple que puedes implementar para mejorar tus ventas. Sin embargo, si intentas hacerlo todo de golpe, lo más probable es que termines frustrado, como me pasó muchas veces.
Este proceso empieza por un punto claro: la comunicación. Aprende a comunicar mejor, es decir, a clarificar tus mensajes, y ese será el detonante que necesitas para tomar impulso. Por eso te invito a inscribirte a mi curso Mejora tu comunicación laboral.

